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Al pie del cerro Churuquella los padres franciscanos fundaron  el año 1600, el Convento e Iglesia de La Recoleta, llamada también Iglesia y convento de Santa Ana de Monte Sión,  una edificación que fue reconstruida el siglo XIX con una sola nave y una capilla lateral. La iglesia conserva muy poco de su estructura original, que según datos del padre Mendoza (1650) "es muy parecida a la Recoleta del Cuzco".  Pasaron 60 años, decidieron hacer una nueva fundación de la Recolección de Santa Ana de Monte Sión, El obispo, Fr. Alonso Ramírez de Vergara dio cuantiosa limosna;compró el cerro Churuquella y entregó a la Congregación con el fin de que en esos extramuros sea construido el Convento.
Pasaron 60 años, decidieron hacer una nueva fundación de
la Recolección de Santa Ana del Monte Sión, El obispo, Fr. Alonso Ramírez de Vergara dio cuantiosa limosna; compró el cerro Churuquella y entregó a la Congregación con el fin de que en esos extramuros sea construido el Convento.

La compra fue realizada por  el Obispo, del indio Alfonso Mara el 25 de enero de 1599. y se colocó la primera piedra en 1600.
Fue R.P. Fr. Francisco de Morales, quien se hizo cargo de
la fundación de la "Recolección de Santa Ana del Monte Sión en Chuquisaca".

Pasaron  los años y la Comunidad creció , por lo que se agregó un segundo piso al claustro en 1650. Y el I de mayo de 1655, se encaró la construcción de otros claustros entregando el trabajo a Don Domingo Aguilar. En el coro alto se guarda una de las sillerías mas hermosas de Bolivia, aunque esta hermosa obra de arte fue realizada para el coro de la Iglesia de San Francisco, hoy se exhibe en la Recoleta, es de suponer que fue una de las mejores obras realizadas en La Plata, en el siglo XVII. Su autor que llegó de¡ Cuzco por encargo de los franciscanos, trabajó en 1677, para lo que firmó  un contrato; "... 15 de marzo 1677 (fecha contrato). Juan Jiménez de Villarreal se obliga a hacer una sillería en capacidad que coje el coro de la Iglesia del Convento de esta dicha ciudad hasta la reja por un lado y por el otro, que al parecer serán cuarenta sillas poco más o menos y veintiocho sillas bajas delanteras, las primeras han de constar de dos Santos el uno de cuerpo entero en su nicho y el otro menor. También de cuerpo entero a proporción sin nicho... "En otro acápite del contrato dice: "será de madera cedro obra de escultura y arquitectura de dar y recibir contento y satisfacción del dicho Síndico del Guardián de este convento y del Definidor Fr. Juan de Mendoza, la ha de dar acabada dentro de un año y cuatro meses ".
A pesar de no haberse cumplido, pues, el trabajo duró cuatro años largos, se le concedió el plazo.  El Convento le pagó 3.000 pesos; pondrá a disposición
la madera, clavazón, oficiales carpinteros y todos los demás materiales necesarios" y dice también que para su diario vivir o canasta familiar se le entrega "se le ha de dar cada mes una botija de vino, medio carnero cada semana. y dos reales de pan cada día". Todo a costo del Convento.

Fray Juan de Mendoza dice: "Que la dicha obra está acabada perfectamente y a toda satisfacción, y dejando por lo que toca a los mascarones en su fuerza y vigor". En todo los demás lo da por cancelada y rota.

Este contrato fue descubierto en el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia por el Dr. Gunnar Mendoza L. en 1960.

Lamentablemente este coro fue desmantelado en 1851 quedando en muy mal estado, hasta que en 1875 es reclamado por la Comunidad de la Recoleta, consiguiendo trasladarlo y ubicarlo en el Coro alto de la Recolección.Fr. Santiago Mendizabal nos dice de su traslado: "El día que se designó para su traslado, el templo de "San Francisco", al coro de la Iglesia de la Recoleta, los artesanos de Sucre dieron una prueba clara de¡ aprecio que tenían al hábito franciscano, pues, todos a porfía la trasladaron a hombros y la pusieron en el claustro alto del convento portándose durante la traslación con tanta reverencia y recato, como si estuvieran manejando reliquias de Santos". Esta sillería fue declarada Monumento Nacional.
Este convento también conserva un enterratorio que fue construido con permiso que sacó
Fr. Antonio Vinenten 1850 donde se fue mejorando con ayudas de numerosos benefactores, corno
la familia Pacheco y otros.
Un árbol de 1.400 años de antigüedad se encuentra situado en la huerta del convento. Para tener una idea del diámetro de este árbol, se necesitan de 13 hombres con sus brazo extendidos para cubrir su circunferencia.  El año 1956 este árbol milenario fue declarado Monumento Nacional e Histórico.
 

El Convento fue construido en los extramuros de la ciudad, a las faldas del cerro Churuquella; en el lado este del convento se  encuentra una pequeña plazuela donde existe una capilla que guarda la Cruz Encarnada que fuera puesta por Fr. Francisco Solano en 1585, siendo éste un hito para la salida a la Frontera y a los Chiriguanos como vulgarmente se decía.

Frente a la Iglesia, se encuentra la amplia plaza "Pedro Anzures, Marqués de  de Campo Redondo" que fuera testigo de la fundación de La Plata, orgullosamente se alza una hermosa Pila que fue realizada por Don Martín de Oviedo, habiendo éste sacado el contrato en remate, esta hermosa pila fue llamada  "La Peregrina", por haber recorrido varios sitios: primero, fue hecha para la Plaza de Armas (Plaza 25 de Mayo), posteriormente cuando se tuvo que poner la efigie de "Sucre", se la llevó a la entrada de la Alameda, y luego a lado de la Rotonda, en el Rosedal del actual Parque Bolívar, después de peregrinar, hoy se encuentra en la plaza de La Recoleta . En esta plaza también se encuentra un reloj solar

 


 

 


Vista del entorno de
La Recoleta

Plaza "Pedro Anzurez, Marqués de Campo redondo"

Reloj solar

Sillería en el coro alto

Patio del convento

Cedro milenario

Mirador de la Recoleta