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CAPILLA DE LA VIRGEN DE GUADALUPE |
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Esta capilla, situada junto a la Basílica Catedral, fue construida por orden de Fray Jerónimo Méndez de la Tiedra, en las primeras décadas del siglo XVII, en la que fuera Capilla del Obispo Alonso Ramírez de Vergara. Tiene una nave única cubierta por bóveda de cañón corrido, con tambor sobre el crucero. Cuenta con una capilla menor en honor de la Virgen de Luján, cubierta por un fino artesonado tallado en madera.
El obispo de Charcas Alonso Ramírez de Vergara, natural de Extremadura,
España tenia una especial devoción a la Virgen Maria, patrona de su comarca. En
una ocasión cuando se encontraba de visita en Potosí, conoció a Fray Diego de
Ocaña, que en esos días estaba terminando de pintar una Virgen de Guadalupe,
para el convento de San Francisco. Lo comprometió para que pintara otra imagen
similar para la capilla que haría construir en Chuquisaca. El cariño y la adoración de los fieles se intensificó, casi unos 200
años después, la Virgen realizó el primer milagro en 1780, cuando
la ciudad fue sitiada por los indígenas dirigidos por Tomás Katari, alias Tupac
Katari y sus hermanos, quienes amenazaron saquear la ciudad, "pasando a cuchillo
a la población entera". Salvados milagrosamente de tremenda amenaza, después de
un año de sitio, el pueblo entero, especialmente las damas de la
aristocracia y miembros de la Real Audiencia de Charcas, en señal de
agradecimiento, obsequiaron mas joyas y alhajas a la Virgen. Resulta difícil describir tan
fascinante obra de arte en joyería El manto está formado por hileras de perlas,
que al entrecruzarse forman figuras geométricas, de acuerdo con un
inventario realizado en 1784, refiere la existencia de 10.565 perlas, cifra que
se considera ha sido superada por posteriores donaciones, hasta alcanzar la
fabulosa cantidad de 18.000; en el centro de cada una de las figuras
existen anillos con piedras preciosas, en esta área se hallan las delicadas y
bellas representaciones de joyería, toros de oro macizo, figuras mitológicas,
ángeles tocando diferentes instrumentos, lagartijas, serpientes, dragones de oro
con incrustaciones de rubíes, esmeraldas, zafiros y diamantes. |
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LA PINTURA DE IMÁGENES DURANTE EL SIGLO XVIII EN LA AUDIENCIA DE CHARCAS Pedro Querejazu Leyton En el sur de la Audiencia, en la ciudad de La Plata, hoy
Sucre, la advocación que adquirió preferencia desde muy temprano es la de la
Virgen de Guadalupe. Esta forma iconográfica particular, reproduce la imagen
pintada que se venera en la Capilla de Guadalupe, anexa a la Catedral. Por esta
razón es que hemos decidido llamarla como Virgen de Guadalupe de Sucre.
El origen de esta advocación es la pintura de la Virgen de Guadalupe,
realizada en esa ciudad en 1601 por el fraile jerónimo Diego de Ocaña. La obra
de Ocaña representa a su vez a la imagen venerada en el santuario de ese nombre
en Guadalupe, Extremadura, España. Ocaña debió traer consigo algún grabado
representando a la imagen. Héctor Schenone ha encontrado un grabado de artífice
flamenco, de fines del siglo XVI representando a la Virgen de Guadalupe, en su
altar, con su manto reticulado por perlas y joyas, con dosel y cortinas, y
escoltada por ángeles ubicados en las esquinas superiores e inferiores y una
cartela al pie, con el nombre.13 Mesa y Gisbert afirman que Ocaña habría pintado
otras versiones del mismo tema en otros lugares, como la existente en el
Convento de Santa Mónica, pintada Potosí en 160014. En todo caso, está
establecido que el pintor Gregorio Gamarra realizó, por esos años, cuando menos
dos pinturas: la Virgen de Guadalupe, firmada y fechada por él en La Paz,
en 1601, que se conserva en la Recoleta de Cuzco y otra exactamente igual,
fechada en Cuzco en 1609, del convento de San Francisco de La Paz, que se exhibe
en el Museo de Arte Sacro de la Catedral de La Paz.15 Ambas pinturas de Gamarra
siguen fielmente el grabado, muy probablemente traído por Ocaña, incluyendo los
ángeles y la decoración de la cartela. Aparte de los ejemplos citados, no hemos
encontrado ninguna pintura realizada después de esta fecha, hasta que empezado
el siglo XVIII, aparece repetidamente en pinturas realizadas en La Plata y en
Potosí. En estas obras la Virgen de Guadalupe está representada en gran formato,
mediano y también en pequeño formato e incluso pequeños retablos de madera y de
plata, como el de la Colección Esteras de Madrid, o la del Museo Pedro de Osma
en Lima. Son muy tempranos los cuatro lagartos que están sobre la parte baja de la túnica; seguidos más tarde por pajaritos y tres galeones. En el segundo tercio del XVIII se le añadió una orla de flores y en el último tercio se le incorporaron dos toros de filigrana de plata que se representan a los pies de la imagen. La famosa joya en forma de sirena que adorna a la Virgen aparece en las pinturas realizadas en los últimos años del siglo XVIII y primeros del XIX. En las pinturas más tardías desaparece la orla de flores y se hacen evidentes los relojes de oro colocados a la pieza como ofrenda. En la pinturas de principios del siglo XIX se rodea a la imagen con panoplia de armas, cañones y las banderas reales roja y blanca.16 Tras el establecimiento de la República esas banderas se reemplazaron por tricolores bolivianas. BIBLIOGRAFIA Querejazu, Pedro. El Pintor Joaquín Castañón.
Revista ARTE Y ARQUEOLOGÍA 8 y 9. |